Hablemos de Aliens: el regreso, de James Cameron (1986)

¡Buenas a todos! Hoy vamos con la reseña de la segunda película de Alien (la reseña de la primera la tenéis pinchando aquí). Vamos a ver que tal, ¿no?



    Hay que ser un peso pesado de cojones para competir con Alien: el octavo pasajero (1979). Es una de las mayores obras del cine horror de la historia sin lugar a dudas. Así que, cuando se plantearon hacer esta cinta, me imagino que la presión tuvo que ser brutal. Para mi lo hubiera sido, al menos. Y bueno, puede que no consiguieran un producto tan redondo como la primera, pero si estuvieron increiblemente cerca, creando un concepto terrorífico y muy depurado y dándole un par de giros de tuerca para renovarlo todo que son deliciosos.

    Esta es una secuela directa donde Ripley, con un PTSD de la hostia por obvias razones, acaba teniéndose que volver al planeta del que ha surgido el xenomorpho, que ahora esta poblado por colonos y se ha montado una colonia alien que te cagas de grande. Ese es el primer punto que esta película introduce. Porque, seamos sinceros, aunque al primera a mi me parezca superior esta claro que quien ha definido el 90% de las normas del universo de los xenomorphos es esta saga. Aquí, aunque el concepto de cazador solitario y emboscador se mantiene, va ganando fuerza el de avalancha de monstruos letales, que ganan más por número que por fuerza unipersonal. Tiene sentido, al menos en esta cinta, porque se enfrentan a marines espaciales bien preparados y equipados (o por lo menos al principio). No es lo mismo que en la primera, con los tripulantes del carguero sin armas casi. Además, el concepto de la Reina Xenomorpho es una de las grandes maravillas de esta cinta. Crea una especie de madre de horrores, retorciendo TODAVÍA MAS el diseño del xenomorpho y formando un horror incluso más terrible, más asqueroso, viscoso y, valga la redundancia, alienígena. Esto no solo nos añade un bicho nuevo, si no que modifica completamente el modus operandi al que estábamos acostumbrados de la anterior, así como el ritmo,los mensajes o la manera de enfocar los conflictos,

Get away from gher, you bitch!

    Pues, si la anterior iba de violaciones, esta va de maternidad. De nuevo, ninguno de los conceptos de la anterior se pierde por completo, pero si se diluyen, dando paso a algo nuevo y refrescante. Podrá gustar más o menos, pero está hecho de una manera suave, interesante y respetando el concepto original. A lo que iba: la maternidad. Pasamos de escurrirnos y huir a que Ripley se haga cargo de una niña y decida tomarla como suya, en un alarde de sentimientos. Esto es importante, recordad que os conté que xenomorpho los caza a todos en la primera entrega porque carece de ningún tipo de sentimiento, por ello es superior. Sin embargo, aquí le dan la vuelta a la tortilla y, por este aluvión de amor, Ripley se planta y decide luchar en un mano a mano contra las criaturas. Como una mujer desesperada, con pocos recursos y menos entrenamiento, si, pero con el valor y el ingenio que la caracterizan. Pero es que el dúo se lo hace la reina xenomorpho, que es la otra gran figura materna. En principio podíamos pensar que no es más que el centro neurálgico de una mente colmena, encargada de poner huevos. No obstante, hay más que puro instinto en estas criaturas. La reina detiene a los xenomorphos cuando van a atacar a Ripley y esta amenaza con quemar los huevos. Esto demuestra dos cosas: primero, que los xenomorphos atienden a una lógica, aunque sea simple y no solo a su instinto primario de proteger a la reina, sobrevivir y esas cosa. Dos, que los xneomorphos, o al menos la reina, pueden tener sentimientos. Podría poner más huevos, vive para eso, pero decide defenderlos, entiende la amenaza de Ripley (demostrando algo de raciocinio) y decide negociar con ella. Por ello después la sigue cuando la traiciona, no es solo huir de la explosión (que no podía saber que iba a ocurrir) ni caza, es venganza pura y dura. Tu me quitas a mis hijos, yo te quito los tuyos. Por ello ese duelo final (de lo más épico de la saga, por cierto) casi en igualdad de condiciones. Esto no va de de monstruos y hombres, esto son dos madres luchado por su prole.

    Todo esto se ve magnificado porque, sorpresa sorpresa, todos lo personajes nos importan. No es ya solo que estén gloriosamente escritos, con rasgos carismáticos e interacciones perfectas con las que nos encariñamos enseguida (por dios que alguien me de el número de Vasquez) sino que, además, están muy bien actuados, con un caterva de actores que, salvo la propia protagonista y tal vez Michael Biehn, no son verdaderas superestrellas pero si actores que se han ido ganando, en su mayoría, el puesto. Sus muertes son desesperadas, terribles, además de que la película se encarga de matar a los tipos mas duros cuanto antes, para que no se te olvide que, por muchas ametralladoras pesadas que tengan, los xenomorphos son el puto mal encarnado. De todos te acuerdas, todos tienen sus momentos de gloria y sus momentos más bajos, desde petímetres cobarduchos, soldados duros como el acero templado o el maravilloso androide Bishop. Están muy bien construidos para ser una cinta coral con un ritmo como el que tiene.

Cada comida es un banquete, cada sueldo una fortuna, cada formación un desfile

    Porque si, aquí no estamos hablando del ritmo pausado y asfixiante de la primera, si no que deriva a una especie de cinta de acción y terror, un híbrido nada extraño pero que al principio crea un fuerte contraste. Cuando os dije que el hecho de la reina y su colonia cambiaban las normas iba enserio. Aunque el terror sigue estando muy marcado y es verdaderamente sofocante cuando quiere, remarcado por la dirección pasillera, los movimientos de cámara frenéticos cuando vemos algo desde la perspectiva de los soldados, las luces ambientales y la especie de espesa niebla que estaba desde la primera y que aquí se aprovecha mucho mejor. Todo adornado con una banda sonora que nada entre lo épico y trepidante y lo brutalmente tenso. Momentos de terror que muchas veces dejan paso, o directamente se mezclan, con la acción más visceral y desesperada, luchando contra hordas de criaturas que vienen de todos lados y donde su factor de acidez en sangre tomará un rumbo crucial para definir las batallas. Es un estilo similar al de la primera si se escogen los elementos por separado, pero adaptados para que funcionen con un  sistema más multitudinario: más personajes y más xenomorphos. La idea de mezclarlo con la acción es buena, siempre he dicho que son géneros que casan bien y se complementan y aquí sale de maravilla. Para variar. 

    Todo esto, junto con un guión tenso y sin escatimar en la crudeza del hombre (cosa que a la primera no el faltaba tampoco y que esta maximiza) y haciéndonos enfrentar a ese miedo primordial que tenemos de que, aunque haya monstruos, seguimos teniendo que vigilar nuestras espaldas de los de nuestra propia especie. En ese aspecto, los xenomorphos son más benevolentes que nosotros. El guión se mueve con agilidad, no se siente pesado ni demasiado atropellado, da momentos de calma para desarrollar a sus personajes, pero los justos antes de que vuelvan a atacar las criaturas. No nos deja descansar ni un segundo y, cuando lo hace, es porque te va a soltar algo aún mayor, más malo y más feo.

Mamá necesita huéspedes
    En general, esta es una grandísima película, es tensa, es divertida, esta llena de personajes muy buenos y muy empatizables (el teléfono de Vasquez, que no se olvide), una gran BSO, mucha tensión, mucho horror, mucha acción y al redefinición de una película de culto respetando su legado. 

    WOW

    PUNTUACIÓN: 💀💀💀💀💀(sobresaliente)

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